A un mes de los 33.

Y no, no de los mineros. Más bien a la de Cristo.

Otro año que ha sido una completa sorpresa. Recuerdo bien mi cumpleaños pasado. Parecía el comienzo de un buen año, y lo fue. Estamos ad portas de un nuevo inicio y todo hace presagiar que este será EL AÑO.

Cuando quieran cantarme cumpleaños feliz, háganlo fuerte, para escucharlos desde NY.

🙂

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Chau 2014.

flowSiempre digo que detesto hacer estos balances personales de fin de año, es más, detesto la fiesta de Año Nuevo, como una fiesta especial. Pero, como alguien me decía ayer, he reclamado tanto que el 2014 ha sido un año desastroso y maldito, que debería celebrar la llegada del 2015 a lo grande. Mi manera de hacerlo “a lo grande” es, como siempre, escribiendo.

Este fue un año maldito. Terrible. Desastroso. Pero otra sabia persona me decía que, sin este maldito año que se va, no tendría el que se viene, con todas esas oportunidades maravillosas para perseguir y conseguir mis sueños… o sólo disfrutar el camino, sonriendo. ¿Me arrepiento de alguna cosa de este año que se va? De casi nada, he disfrutado a concho los pocos buenos momentos que he tenido, todo fue de menos (bieeeeeeeen menos) a más (normal). Lo único de lo que me arrepiento es haber sobreactuado en lo del Madridgate. Sorry si ofendí a alguien.

Quiero además, ocupar este post (como si escribiera mucho, ah) para agradecerle a todas esas personas, que de una u otra manera, se tomaron un minuto de su tiempo para escucharme, aconsejarme, consolarme, darme una palabra de aliento, hacerme reír y/o hacerme sentir bacán en el 2014. Espero que el orden de los factores no altere el producto, todos han sido importantes.

Muchas gracias Rosario, Marisol, Nico, Hugo, Jorge, Fredy, Eduardo, Claudio, dentro de las circunstancias en la que nos hemos topado, ya sea cariño, amistad, responsabilidad social, trabajo, gracias por todo lo entregado.

También, mención especial a los amiguitos del tuiter, que si bien no con todos nos conocemos o somos amigos (porque tuitera influyente no soy, ah), han sido fiel compañía comentando los 80, Masterchef o las teleseries turcas, sacándome risas y carcajadas aun cuando se me caían los lagrimones. Gracias por sus chistes, por sus palabras de ánimo también, por pasarme datos por DM, por gritarme señora en la calle xD. Hicieron de este, un año un poquito menos terrible.

Otra cosa buena de este año, fue empezar algo y terminarlo, sin dejarlo tirado: vi completamente HIMYM. En uno de sus últimos capítulos (spoiler) (si es que aún alguien no la ve :P) Ted habla sobre las amistades y si quieres que sigan a tu lado, hacer algo al respecto, mantener el contacto, no dejarse estar, si la otra persona lo quiere también. Así es que esa será mi principal resolución de este año que se viene: no dejar tiradas las amistades. En esa lista también está luchar contra mis miedos, darlo todo en la pega (más aún :P) y dejarme llevar, para disfrutar este año que se nos viene encima en cualquier momento. No, mentira, es en un par de horas más, así es que preparen el cotillón, sus buenos deseos para sus amigos y familiares y sus propias resoluciones.

2015

Los quiero mucho 🙂

¿Es o no es?: Taller Literario

Cuando era joven (bueh, aún lo soy… creo), digamos, antes de salir del colegio, pasaba siempre por el Video Club que había por acá. Y era video club de video cassette, con cinta, que debías devolver rebobinado (si es que lo recordabas). Siempre tomaba en mis manos una película que nunca arrendé y, que hasta el día de hoy, no he visto (y eso que internet se consigue casi todo): ‘Es o no es’. Me gustaba mucho la cubierta de la caja, salía Kevin Kline de novio, con la humita sin nudo y en pose de baile: de entradita uno sabía que era de esas comedias romanticonas. Siempre que pasaba mirando los títulos la veía y repetía mentalmente ‘¿Es o no es?‘ y me respondía ‘no, otro día’.

Tantas veces hice lo mismo que el título de la película quedó metido en mi cabeza, siendo actualmente mi frase decisional. Cuando miro un par de zapatos (y vaya que miro!), un menú rico al almuerzo o el baño sucio, me digo ‘es o no es’, lo que me da dos alternativas posibles. Este último tiempo mi ‘es o no es’ más recurrente ha sido el taller literario.

Cuando era más chica, en esa época del video club, me la pasaba escribiendo. Tenía tanto talento, y es malo que lo diga, pero hasta yo podía sentir que tenía un don. Un don especial para traspasar lo que estaba en mi cabeza al papel sin perder ni puntos ni comas. Cuando gané un concurso de cuentos random, me convencí que lo mío era lo literario netamente letrístico. Eso fue en 3° medio (sí, de esa época conservo mi gusto por una ortografía y redacción impecables).

Luego los años pasaron, tengo otra carrera, el tiempo se hace cada vez menor, y las ideas de mi cabeza no las puedo pasar tan fácilmente al papel (o al Word o al procesador de texto de turno). El problema es que todavía siento que puedo, y prueba de eso trato de escribir mientras puedo, y mando lo que escribo a cualquier concurso literario que se me ponga por delante. Siento que esa es una manera de validar lo que hago. Por ejemplo, mandé un concurso a la Revista Paula, y ni me había fijado, pero hace 2 semanas están los ganadores… y no gané. Siento que mi trabajo no es valorado ni validado, por lo que, una vez más, el taller literario pasa a la lista de prioridades. Me latea sólo pensarlo, me lo imagino como una especie de tuiter, donde el profesor te hace unfollow cuando no pasas por su gusto. Quiero escribir, y aunque le temo al fracaso en este aspecto, necesito validar de alguna manera mi arte… aunque sea con un proceso que no me convence del todo.

Taller literario: ¿es o no es?

PS: He escrito este post para convencerme de que necesito el taller literario, I guess.

Picasso’s Last Words…

Estaba tratando actualizar mi lista de películas en Bazuca, para encontrar la de Adam Sandler, esa de los cuentos que se hacen realidad. Me metí a los estrenos de Julio, a ver si estaba ahí. No estaba, pero lo primero que apareció fue la película “La última vez que vi a mi padre”. Justo el día que se cumple un año de la muerte de mi papá…

Me quedé pensando cuándo fue el último día que lo vi. Fue cuando nos tocaba el juicio por pensión alimenticia, en el Juzgado de San Antonio. Después de que se aplazó la audiencia como mil veces, de cambios de jueces y cosas medias oscuras, llegó el día en que se fijaría el monto final. Misteriosamente, una vez más, se habían equivocado en la fecha y sala, y todo anulado. En menos de 5 minutos, mi papá y su abogado ya se habían esfumado. Hacía tiempo que ya no nos hablábamos, desde que le hice la demanda. Esa fue la última vez que lo vi. En Septiembre de 2007.

Cuando cayó enfermo el año pasado, llamó a mi hermano llorando para contarle. Pero conmigo no habló. Se puso bien por unos días, pero recayó como a la semana. Fue grave, lo llevaron a Valparaíso. No se como, mi tía consiguió un teléfono fijo que quedaba al lado de su cama, en el hospital. Mi mamá me llamó y me dio el número. Me di como mil vueltas antes de tomar el celular y llamar.

Después que el tipo que contestó me retó por llamar —“esto no es un  teléfono público” me dijo— le preguntaron si se sentía bien para hablar. Tomó el teléfono y lo escuché mal. Hablaba apenas, pero me dijo que me quería mucho y que no me guardaba rencor. Yo quise decirle “mish, soy yo la que debería decir eso”, pero no quise herir sus sentimientos con una broma. Quisiéramos o no, ambos sabíamos que podía ser la última vez que habláramos…

Y así fue. El domingo siguiente llamó una tía para decir que había muerto.

en los 80's Esa fue la última vez. Fue una llamada de 2 minutos, pero dijimos más cosas que en muchos años. Me da pena que las cosas se hayan dado como se dieron. Él me enseñó de música y me heredó el gusto por la literatura y el cine. Recuerdo que cuando era chica me decía que me iba a tomar en brazos hasta que tuviera 15 años, y yo me imaginaba bailando con él el día de mi matrimonio… ninguna de las dos cosas pasaron, ni compartimos todo el tiempo que debimos hacerlo… pero sé que en el lugar donde esté, hay una parte de mi corazón en el de él, así como él va siempre en el mío.

 CB

 Picasso’s Last Words (Drink to me) – Paul McCartney

Good day, bad day

Cuando era chica, pero muy chica, mi papá siempre conseguía para mi algunos libros de inglés. Eran de esos para niños, con hartos dibujos y colores, para que el aprendizaje fuera didáctico. Recuerdo que siempre a la mitad de cualquiera de los libros, venía la historia de dos niñitos. Primero, era la vida de un niño feliz, que se levantaba temprano para ir al colegio, en un día soleado. Llegaba a clases con una manzana, le tomaban la lección, le ponían una carita feliz y el niño se devolvía a su casa saltando de felicidad, cortando flores del camino para llevarle a su mamá, quién lo recibía con los brazos abiertos y una rica once. Esa era la historia titulada “Good day”.

En la otra página venía el “Bad day”, donde el vecino del niñito feliz se da cuenta que se queda dormido, porque su despertador no sonó, y el día está muy nublado. No toma desayuno, llega tarde al colegio, no alcanzó a repasar su lección y la profesora le puso una carita triste. Cuando se devuelve a su casa sobeando, se pone a llover y no llevaba paraguas. La nube lo sigue hasta su casa, donde nadie lo espera y, más encima, se da cuenta que no llevó las llaves.

Hoy —para mi— fue uno de esos días…

CB

 

El post de los no-post

Muchas veces, como hoy, me programo desde temprano para lograr escribir una notita que sea en mi blog. Y la mayoría de las veces, como hoy, sólo dejo 5 minutos para escribir eso que tanto quería decir, pero que, cuando llega la hora de los quiubos, pierdo todas las ideas y las frases ganadoras…
Como ahora. Ni siquiera esto es lo que quería escribir acerca de esto. Hace unos días ya había escrito un post, pero lo borré. Tengo algunos acumulando bytes como borrador. Hay otros que simplemente no pasaron de mi mente al teclado.

Y es que no es fácil llevar un blog, tener la valentía para decir lo que se siente. De hecho, en este post ya he borrado como 4 veces lo que quería escribir… Pero cada día trabajo en llevar esto, como parte de mi proyecto personal, porque quiero tener un blog y quiero ser leída (bueh, qué blogger o escritor no lo quiere…)

Por eso, este es mi humilde homenaje a mis ideas censuradas, y a los bloggers que son capaces de sacar adelante proyectos sin temor al ridículo…

CB

NO MORE!!!

ayer en la noche… no, en la madrugada de hoy tuve una importante pelea con una persona fundamental en mi vida… y estoy triste, porque no sé aún muy bien cual es el resultado de esa pelea.

Ni siquiera sé cómo plantear todo… son hechos pre y post los quehabría que explicar y darle mil vueltas para entender mi punto de vista, y otras mil vueltas para ver la contraparte… sólo sé que me siento sola y triste…

Hay veces —la mayoría— en que me comporto de la peor manera, y anoche creo que fui lejos. Lo sé, sé incluso cuando estoy actuando mal, que no debo hacerlo así, pero así y todo, sigo portándome como pendeja. Ahora tengo miedo… me siento una estafa, como un par de pilas Durabell…

Ojalá algún día pudiera llegar a saber porqué digo y hago X cuando en verdad quiero Y.

 Lo lamento de corazón, tengo pena.